Zona del valle del Mezquital (Tula)

Históricamente, el valle siempre ha estado ligado a la demanda de materiales y energía de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), por lo que en toda la región han proliferado una serie de industrias extractivas que van desde empresas cementeras, minas a cielo abierto, caleras entre otras.

Breve descripción del conflicto

La Zona del Valle del Mezquital que comprende 24 municipios del Estado de Hidalgo y 8 del Estado de México, se encuentra de forma colindante con la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM). Históricamente, el valle siempre ha estado ligado a la demanda de materiales y energía de la ZMVM, por lo que en toda la región han proliferado una serie de industrias extractivas que van desde empresas cementeras, minas a cielo abierto, caleras entre otras.

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Actores involucrados en el caso

Actores promoventes del proyecto

Industrias y empresas caleras, mineras, cementeras.

Comisión Federal de Electricidad (CFE)
Petróleos Mexicanos (PEMEX)

Todos los gobiernos federales de México desde 1970...

Actores en oposición al proyecto

Colectivos organizados en defensa del territorio

Consecuencias documentadas

Casos de afectaciones a la salud por contaminación del aire, agua y suelo han sido ampliamente documentados. La declaración de infierno ambiental o zona de emergencia sanitaria ha reconocido el impacto en la población de la región. Según el INECC, de los 12 municipios de la zona —en los cuales solo se miden emisiones en seis—, cuatro no cumplen con los límites establecidos por las normas para las emisiones de gases que regulan la calidad del aire, en particular en lo que respecta a las partículas PM10 y PM2.5.

Las consecuencias también son visibles en el territorio: más de 80,000 hectáreas son regadas con aguas negras que llegan con poco tratamiento desde la Zona Metropolitana del Valle de México.

Zonas y territorios enteros se han visto visiblemente afectados por la contaminación del agua, del aire y del suelo.

Movilizaciones y estatus del caso

El 26 de septiembre del 2024 el gobierno federal declaró como Zona de Restauración Ecológica el área de influencia de la presa Endhó. La declaratoria comprende 36,637.93 hectáreas distribuidas entre Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Tepeji del Río de Ocampo, Tepetitlán, Tezontepec de Aldama, Tlahuelilpan, Tlaxcoapan y Tula de Allende. El decreto reconoce que la región presenta procesos acelerados de degradación que requieren acciones para recuperar el agua, el aire, los suelos, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. La medida constituye uno de los reconocimientos estatales más claros del deterioro acumulado que durante décadas han denunciado habitantes y organizaciones de la región.

Durante 2025 y 2026 este reconocimiento comenzó a traducirse en acciones de restauración. Semarnat elaboró un Programa de Restauración Ecológica para la zona de influencia de la presa Endhó que contempla saneamiento y monitoreo de ríos, presas y pozos, tratamiento de aguas residuales, recuperación de suelos, reforestación, reducción de contaminantes industriales y atención a problemas como la proliferación de lirio acuático y del mosquito Culex. El programa tendrá una duración estimada de 12 años a partir de su publicación. Desde marzo de 2026, Semarnat y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas iniciaron un proceso de consulta previa, libre e informada (Sic.) con comunidades indígenas hñähñu de la región para discutir las acciones propuestas.

En julio de 2026, el gobierno federal informó que se habían retirado alrededor de 110 mil metros cúbicos de lirio acuático de la presa Endhó y que se realizaban fumigaciones en comunidades ribereñas para controlar el mosquito Culex. También se anunció la rehabilitación y ampliación de infraestructura para el tratamiento de aguas residuales, junto con colectores y seis kilómetros de obras de protección contra inundaciones concentradas principalmente en Tula.

Estas medidas de reparación conviven, sin embargo, con una nueva etapa de inversión en el complejo energético de Tula. La CFE desarrolla la nueva Central de Ciclo Combinado Francisco Pérez Ríos, que en marzo de 2026 se encontraba en desarrollo constructivo y tendría una capacidad de 930 MW. La política federal busca sustituir el uso de combustóleo de la termoeléctrica por gas natural y aumentar la eficiencia de la generación eléctrica.  Aunque este cambio puede reducir algunos contaminantes asociados con la quema de combustóleo, mantiene a Tula dentro de un metabolismo energético fósil y refuerza su dependencia del suministro de gas. Esa dependencia es considerable. En enero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que “prácticamente el 90 por ciento” del gas consumido en México provenía de Texas. Datos presentados posteriormente por el propio gobierno situaron las importaciones en cerca del 75% del consumo nacional, procedentes fundamentalmente de Estados Unidos y, en buena medida, de yacimientos de gas no convencional de Texas.

La Refinería Miguel Hidalgo tampoco se encuentra en proceso de retiro. En enero de 2026, el gobierno federal informó que la refinería alcanzaba niveles de proceso de aproximadamente 270 mil barriles diarios y que la coquizadora se encontraba en operación. Al mismo tiempo continuaban las obras de modernización mediante la instalación de infraestructura de hidrodesulfuración destinada a producir gasolina y diésel con menor contenido de azufre. El gobierno prevé concluir estas obras durante 2026 (Presidencia de la República, 2026d).  La reducción del combustóleo y del contenido de azufre puede disminuir algunas formas de contaminación, pero la ampliación de la capacidad de refinación mantiene a Tula como un nodo central de procesamiento de hidrocarburos. La restauración ambiental ocurre así al mismo tiempo que se moderniza la infraestructura que sostiene el metabolismo industrial de la región.

Esta contradicción también apareció alrededor del proyecto denominado Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar, Parque Hidalgo. En agosto de 2025, Semarnat declaró como Polo de Desarrollo una superficie de 2,751,048.080 m² ubicada en Tlaxcoapan y Atitalaquia y propiedad de Pemex. La declaratoria forma parte de una política de "economía circular" (Sic.) que busca atraer proyectos vinculados con el manejo y aprovechamiento de residuos y que el gobierno presentó dentro de sus estrategias de restauración y justicia ambiental.  El proyecto encontró una oposición importante en las comunidades de la región. En la consulta del 14 de diciembre de 2025 participaron 12,259 personas. 7,736 votaron en contra, equivalentes al 63.1%, y 4,334 votaron a favor, el 35.4%. La oposición fue mayoritaria en Atitalaquia y Tlaxcoapan.

El rechazo tuvo consecuencias directas. El 23 de julio de 2026, Semarnat publicó en el Diario Oficial de la Federación la abrogación de la declaratoria del Polo. El acuerdo reconoce que el resultado de la consulta alteró las condiciones de viabilidad social del proyecto. También registra que Pemex comunicó en abril de 2026 que consideraba inviable continuar ante el “disenso social” existente. La declaratoria quedó formalmente sin efectos (DOF, 2026).  Este episodio es especialmente importante para entender las resistencias en Tula. La población no aparece únicamente como receptora de programas de restauración o como víctima de la contaminación. La movilización y el rechazo organizado consiguieron frenar un proyecto impulsado por instituciones federales y convertir ese desacuerdo territorial en una decisión administrativa formal.

El Estado ha reconocido formalmente que existe una degradación ambiental grave y ha comenzado a destinar recursos para sanear agua y suelos, controlar contaminantes y restaurar ecosistemas. Al mismo tiempo, moderniza la refinería, desarrolla nueva generación eléctrica basada en gas fósil y mantiene a la región como un nodo estratégico para la producción de energía, la refinación, la industria, el agua y el manejo de residuos. La restauración no implica todavía el desmantelamiento de las relaciones industriales que produjeron históricamente la degradación. El caso del Polo de Economía Circular muestra que esta propuesta de restaruación tampoco ocurre sin conflicto. Las comunidades continúan disputando qué actividades pueden instalarse en el territorio y qué proyectos deben ser rechazados.

Explicación detallada del caso

La zona del Valle del Mezquital, que abarca 24 municipios del estado de Hidalgo y 8 del Estado de México, colinda con la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM). Históricamente, esta región ha estado subordinada a las demandas de materiales y energía de la capital, lo que ha impulsado la expansión de industrias extractivas como cementeras, minas a cielo abierto y caleras, entre otras.

Desde la década de 1970, durante el sexenio de Luis Echeverría, comenzaron a otorgarse concesiones para el desarrollo de corredores industriales como parte de una estrategia gubernamental que promovía zonas con incentivos fiscales y facilidades para empresas nacionales y transnacionales. Esto facilitó el establecimiento de industrias pesadas a una escala socioecológica sin precedentes.

Como parte de este proceso de industrialización, se construyó un complejo energético integrado por una termoeléctrica, una refinería, una planta coquizadora y subestaciones de transmisión, operadas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex), respectivamente. La presencia de estas industrias ha tenido un fuerte impacto en la calidad de vida de la población, deteriorando el aire, el agua, el suelo y los ecosistemas locales, además de menoscabar el valor paisajístico de la región.

Uno de los impactos más graves ha sido la construcción de caudales artificiales que alteraron el flujo natural de los ríos Tula, Rosas y Salado. Actualmente, la región recibe prácticamente la totalidad de las aguas residuales de la ZMVM a través de los túneles emisores Central y Oriente, lo que ha provocado inundaciones severas, con saldo de muertes, personas heridas y significativas pérdidas materiales y económicas.

El Valle del Mezquital es también una zona agrícola estratégica, pero ha desarrollado una preocupante dependencia de las aguas negras sin tratar provenientes de la capital. Se estima que entre 80,000 y 100,000 hectáreas se riegan con estas aguas contaminadas. La región ha sido declarada zona de emergencia sanitaria e incluso reconocida por el propio gobierno federal como un "infierno ambiental". No obstante, pese a esta categorización, no se han implementado acciones estructurales para mitigar —y mucho menos resolver— la crisis socioambiental.

A finales de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció avances en el Plan Integral de Restauración Ecológica para la región de Tula. Entre las propuestas se incluye la reducción de emisiones de la coquizadora y la refinería, la construcción de una central de reciclaje para fomentar la economía circular, así como la rehabilitación del río Tula y la presa Endhó. Sin embargo, activistas han denunciado que estas iniciativas apenas buscan "tapar el sol con un dedo", y que los beneficios del plan solo están dirigidos a ciertas zonas del Valle del Mezquital. Esto ha generado tensiones internas entre comunidades y nuevos conflictos socioambientales, que algunos interpretan como parte de estrategias de contrainsurgencia.

Durante la primera década del siglo XXI, se construyó en la región una planta potabilizadora para tratar las aguas negras que llegan al río Tula desde la ZMVM. Esta obra, una de las mayores infraestructuras hidráulicas del mundo, tiene capacidad para tratar hasta el 60% del volumen total de aguas residuales que recibe el valle. Sin embargo, para la población local, la planta representa otro ejemplo de cómo el modelo de desarrollo impulsado por el Estado se ha sostenido sobre sacrificios humanos y ambientales.

Incluso operando a máxima capacidad, la planta no puede regenerar el ecosistema del Valle del Mezquital en tiempo ni en forma. La llegada constante de aguas negras ha generado un círculo perverso: los productores agrícolas dependen de este recurso contaminado para mantener su actividad. Se calcula que aproximadamente 85,000 hectáreas se riegan con aguas negras que fluyen directamente hacia el río y desembocan en la presa Endhó. Esta situación ha provocado divisiones entre productores, algunos de los cuales se oponen a cualquier medida que interrumpa el flujo de aguas residuales por razones económicas. Las autoridades, lejos de ofrecer alternativas sostenibles, han incentivado la continuidad de este modelo de producción.

Habitantes del Valle del Mezquital han denunciado los impactos en su salud, su vida cotidiana y sus medios de subsistencia. Su territorio ha sido convertido en una "zona de sacrificio": un espacio condenado en nombre del desarrollo, la acumulación y el supuesto "progreso" de la Ciudad de México.

La región, atrapada por su geografía y subordinada a los intereses de la gran megalópolis, continúa siendo sacrificada para sostener un modelo extractivo que prioriza la expansión urbana y el crecimiento económico de la capital, mientras deja a su población y su entorno en el abandono.

Materiales audiovisuales

Fotos

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Videos

Referencias

Calidad del aire:‍

Documentación oficial:

Artículos académicos:‍
  • Pérez, R. (2023). Muerte lenta en el sur del Valle del Mezquital. Crisis Ambiental - Blog de Medio Ambiente. https://medioambiente.nexos.com.mx/muerte-lenta-en-el-sur-del-valle-del-mezquital/
  • Narvaez, J. (2023). Impacto del uso de aguas residuales en el Valle del Mezquital. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. [PDF]Espejel, A. et al. (2016). Dinámica de  innovación y ganancias económicas de la producción de leche en el Valle del Mezquital, Hidalgo. Scielo. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-07052016000200391
  • Análisis numérico de la infiltración de contaminantes en la cuenca del río Tula. (2024). UAEH. https://repository.uaeh.edu.mx/revistas/index.php/icbi/article/view/13332/11813
  • http://scielo.senescyt.gob.ec/scielo.php?pid=S1390-66312023000200162&script=sci_arttext
  • http://revistahatsohnini.com.mx/index.php/inicio/article/view/21
  • Espejel, A. et al. (2016). Dinámica de  innovación y ganancias económicas de la producción de leche en el Valle del Mezquital, Hidalgo. Scielo. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-07052016000200391
  • Pérez, R. (2023). Muerte lenta en el sur del Valle del Mezquital. Crisis Ambiental - Blog de Medio Ambiente. https://medioambiente.nexos.com.mx/muerte-lenta-en-el-sur-del-valle-del-mezquital/
  • https://www.youtube.com/watch?v=3-TzwRBC20A
  • Rojas González, F. (1939). Las industrias otomíes del Valle del Mezquital. Revista Mexicana De Sociologí­a, 1(1), 88–96. https://doi.org/10.22201/iis.01882503p.1939.1.58013
  • SEMARNAT (2013). "La planta de tratamiento de aguas residuales Atotonilco beneficiará a más de 700 mil personas de la región"
  • https://oem.com.mx/elsoldehidalgo/local/ciudadanos-de-tula-dudan-del-proyecto-para-aguas-negras-13556536

Noticias y reportajes:

General:‍

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